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MarketPlace 10ma edición


Después de 10 años, prácticamente todas las empresas del sector librero-papelero en América Latina junto a los productores más importantes del mundo, han transitado por los booths del Marketplace Miami. Aunque diferentes -los participantes vienen desde los más diversos espacios culturales- todos coinciden en que la experiencia de un encuentro cara a cara, cuidadosamente organizado, es irreemplazable, particularmente en este mundo que parece ultracomunicado pero que tiene, paradójicamente, problemas de comunicación básicos. Esto último está en directa relación con una confusión generalizada que nos ha hecho pensar que mientras más comunicados están entre si los dispositivos (un fenómeno que ha acuñado la expresión “Internet de las cosas”) más comunicadas están también las personas. Pero humanos y equipos electrónicos no se comunican de la misma manera. Es cierto que, gracias a la fibra óptica y los cada vez más eficientes enlaces inalámbricos, una señal puede transmitirse y recibirse en fracciones de segundos en cualquier lugar del planeta. No es menos cierto que los humanos, creadores de estos artefactos, pueden beneficiarse de estas transmisiones que se propagan casi a la velocidad de la luz. No debemos, sin embargo, olvidarnos de un pequeño detalle: somos seres vivos, gregarios, con emociones, seres a los que un dato (literalmente en latín datos es ‘lo dado”- puede importarles de diferente manera dependiendo de cual sea su circunstancia, la que está siempre atravesada por el humor y el estado de ánimo de todos los involucrados en una relación, sea ésta comercial o de otro tipo. Los equipos, por el contrario, gracias a protocolos compartidos, reciben y envían interpretando siempre de la misma manera lo que intercambian, no hay mal humor, no hay desánimo, euforia u algún otro estado emocional, sólo hay bits que se encienden o se apagan. Asimilar la comunicación de los humanos a la de los dispositivos que usamos como instrumentos no sólo es un error, es un problema que puede afectar nuestra comprensión misma de la realidad y de las relaciones humanas. Lo planteado tiene (no puede ser de otra manera) ribetes filosóficos en los que por ahora no ahondaremos. Lo que si quisiéramos, avanzando en nuestro tema, es resaltar las consecuencias que esto tiene en la vida de los humanos y sus relaciones, particularmente cuando interactúan comercialmente.