Así se vivió 2


Al otro día las caras empezaron a hacerse familiares o conocidas. En el restaurante, durante el desayuno, muchos se saludaron y compartieron la última taza de café antes del comienzo de las reuniones. Se venía el arranque, para los amantes del fútbol, se podría decir que el Marketplace de las Américas es algo así como el Mundial: se espera mucho para que comience, todos quieren estar, el momento de espera más largo son los últimos minutos antes del toque inicial, y con el silvato del árbitro (en este caso el sonido de un “booong”) comenzó el partido.

No es una feria, es un evento para hacer negocios. Los fabricantes tienen sus stands, cada uno está numerado y tiene el nombre de su compañía, no hay gente deambulando sin rumbo fijo, nadie hace fila para obtener una entrevista, todo está organizado con un horario preestablecido de manera que todos los buyers se sientan una vez en cada booth y cada vendor entrevista una vez a cada cliente o potencial cliente.

Después de llegada la hora cero, el tiempo vuela, corre, pasa rápido. Estás sentado al frente de alguien y de repente escuchas los parlantes con los diferentes sonidos que indican  el ciclo de las citas, termina una y ya comienza otra de nuevo. Es un mundo interesante con diferentes maneras de expresarse, con personas muy abiertas y otras, un tanto reservadas, diferentes idiomas y diferentes acentos, pero una sola idea, ¨hacer negocios¨.

Predomina el murmullo del vendedor que se esmera por explicar las características y beneficios de sus productos y su empresa, y del comprador que se interesa y consulta. Preguntas van, preguntas vienen, empresarios van, empresarios vienen y todos con una agenda previamente organizada que permite que todo fluya.